Un cómic es una sucesión de dibujos que constituye un relato, con o sin texto. Se trata pues de una forma de expresión artística a la vez que un medio de comunicación, en tanto en cuanto un cómic cuenta una historia. Sin embargo, ¿puede esta yuxtaposición de imágenes en la que se basa la gramática del cómic dejar de leerse de una forma estrictamente narrativa? ¿Pueden los cómics convertirse no solo en relatos sino en complejos discursos multimodales que nos ayudan a organizar el pensamiento y hacer, además, más efectivas explicaciones? ¿Qué elementos formales caracterizan al ensayo gráfico? ¿Puede la narración gráfica incorporar herramientas de otros discursos gráficos sin renunciar a su identidad? A estas y otras preguntas pretenden dar respuesta las páginas de De la narración gráfica al pensamiento visual (Ediciones Trea, 2025) del catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de León José Manuel Trabado Cabado. El autor realiza para ello un estudio comparativo de los modelos gráfico-teóricos de tres autores estadounidenses, Will Eisner, Scott McCloud, Nick Sousanis, y del español Sergio García. A ello se le suma un recorrido por la obra de Chris Ware, Sergio Arredondo (Zer) y Martin Panchaud con el fin de realizar un inventario de todos aquellos procedimientos formales que la narración gráfica toma de otros lenguajes con el fin de conseguir una óptima relevancia informativa. Las páginas y las viñetas dejan de ser unidades narrativas para ser un espacio gráfico de enorme densidad conceptual. El libro se cierra con la caracterización de algunos aspectos de lo que podría denominarse ensayo gráfico, entendido como género gráfico-textual que deambula entre el contar y el explicar, tal y como muestran las obras de Blain y Jancovici, Carlos Villarreal o Isabel González, trazando así un viaje que arrancaba del territorio de la narración gráfica para llegar a otro espacio que podría denominarse pensamiento visual. En este último a infografía, el grafiti, el ensayo gráfico, etc., establecen un diálogo que enriquece a todos los actores que participan de él al tiempo que disuelve las fronteras genéricas; fronteras que ofrecían tranquilidad, pero hurtaban el placer de extraviarse en territorios sin explorar.
Al pensamiento visual desde la narración gráfica

















