Desde sus orígenes allá por la década de los sesenta del pasado siglo, el sindicato Comisiones Obreras ha encontrao en Asurias uno de los territorios con mayor continuidad e implantación. Un recorrido el de esta organización, nacida como movimiento y transformada luego en sindicato, durante el cual se han producido profundas transformaciones que afectan a la esfera de la movilización, las propuestas y los discursos. Seguir esa evolución apreciando rupturas y continuidades y traer el relato desde períodos ya estudiados hasta otros más recientes apenas abordados en ninguna bibliografía es uno de los propósitos de la monografía Sindicalismo de clase en dictadura y democracia. CCOO de Asturias (1957–2025) (Ediciones Trea, 2025), de los historiadores Rubén Vega García, Héctor González Pérez y Carlos Gordón Rodríguez. En ella los autores ponen de manifiesto el cambio en la configuración de este sindicato que contribuyó significativamente a la conquista de las libertades y el asentamiento de la democracia, configuración muy diferente a la que ofrece en el siglo XXI. Aquel sindicato en el que predominaban mineros y metalúrgicos (varones y trabajadores manuales) cuenta ahora con un fuerte peso de mujeres pertenecientes a diversas actividades del sector servicios y las administraciones públicas. Unos cambios y unos nuevos retos los del sindicalismo de clase para cuya comprensión este libro ofrece las herramientas necesarias. Siguiendo la estela de los movimientos obreros y la lucha por las libertades, los ya citados autores Rubén Vega García y Héctor González Pérez presentan Anita Sirgo. Instinto de clase (Ediciones Trea, 2025), monografía en la que narran la vida e historia de este emblema de la lucha obrera y antifascista, muy ligada además a CCOO. Niña de la guerra evacuada a Cataluña y acogida tras el final de la Guerra Civil por unos parientes, su dura supervivencia la hizo desempeñar múltiples trabajos e involucrarse desde muy joven en el apoyo a los guerrilleros, así como en huelgas, recogida de solidaridad para los represaliados y distintas movilizaciones durante la dictadura. Su participación en la histórica huelga de 1962, la Huelgona, hizo que sufriera prisión y represalias, además de un periodo de exilio. Siempre preparada para reincorporarse de inmediato a la lucha, siguió militando en las mismas causas hasta el final de sus días. El paso del tiempo la ha erigido en un referente de lucha, dignidad y compromiso para las nuevas generaciones de militantes comunistas, pero también del feminismo asturiano.
Ambos títulos han sido coeditaos con la Fundación Juan Muñiz Zapico.



















