El sueño milenario de la Revolución

Ediciones Trea - 978-84-19823-55-7 - La ira azul - Pablo Batalla Cueto

Soñá­ba­mos algu­nos cuan­do niños, caídos
En una vas­ta hora de ocio solitario
Bajo la lám­pa­ra, ante las estam­pas de un libro,
Con la revo­lu­ción. Y vimos su ala fúlgida
Ple­gar como una mies los cuer­pos poderosos.
Jóve­nes lue­go, el sue­ño que­dó lejos
De un mun­do don­de des­or­den e injusticia,
Hin­chan­do oscu­ra­men­te las ávi­das ciudades,
Se alza­ban has­ta el aire absor­to de los campos.
Y en la revo­lu­ción pen­sá­ba­mos: un mar
Cuya ira azul tra­ga­se tan­ta fría miseria.

 

Estos son los ver­sos ini­cia­les del poe­ma de Luis Cer­nu­da «Lamen­to y espe­ran­za», per­te­ne­cien­te al poe­ma­rio Las nubes (1943), y que dan títu­lo a un nue­vo ensa­yo de Pablo Bata­lla Cue­to: La ira azul. El sue­ño mile­na­rio de la Revo­lu­ción, el cuar­to de sus libros tras Si can­ta­ra el gallo rojo (2017), La vir­tud en la mon­ta­ña (2019) y Los nue­vos odres del nacio­na­lis­mo espa­ñol (2021), todos ellos publi­ca­dos en Trea.

¿Debe aban­do­nar­se el sue­ño del socia­lis­mo, de la revo­lu­ción? Pre­gun­ta inú­til: no es que no deba, es que no pue­de. Las revo­lu­cio­nes son la res­pi­ra­ción de la his­to­ria. En las cri­sis epo­ca­les, pros­pe­ran como ambi­ción gené­ri­ca de jus­ti­cia, con­gre­ga­ción de sec­to­res diver­sos en torno a un sig­ni­fi­can­te vacío en el que cada cual vuel­ca sus pro­pias ilu­sio­nes. Siem­pre hay muchas revo­lu­cio­nes den­tro de la revo­lu­ción, y se dan otras para­do­jas —este libro las explo­ra— que com­pli­can el mito de la epi­fa­nía de un pue­blo que, per­sua­di­do súbi­ta­men­te del carác­ter injus­to del orden exis­ten­te, se vuel­ve con­tra sus tiranos.

Este ensa­yo es un paseo por las revo­lu­cio­nes pre­té­ri­tas y una mira­da al por­ve­nir. En el futu­ro se pug­na­rá por afe­rrar el timón del insos­la­ya­ble decre­ci­mien­to: eco­fas­cis­mo vs. eco­so­cia­lis­mo. Se escu­cha ya el estruen­do de la pri­me­ra de esas dos revo­lu­cio­nes adver­sa­rias y pre­de­ci­bles. La segun­da comen­za­rá a sonar —se refle­xio­na aquí— si la izquier­da se des­pren­de de trau­mas para­li­zan­tes, vene­ra­cio­nes pol­vo­rien­tas y escle­ró­ti­cas orto­do­xias y se rela­cio­na con su pro­pio pasa­do al modo de un bus­ca­dor de per­las, que en él ras­tree cua­les­quie­ra refe­ren­tes valio­sos, des­car­te los ver­gon­zan­tes y ela­bo­re con los pri­me­ros el kin­tsu­gi, la recons­truc­ción, de lo dis­gre­ga­do en la Pri­me­ra Inter­na­cio­nal, en pos, aho­ra, de un decre­ci­mien­to jus­to y humanista.

«Fina­li­za­do el libro de Pablo Bata­lla con­clu­yo, sin temor a duda, que sus últi­mas 26 pági­nas son La nue­va Crí­ti­ca al Pro­gra­ma de Gotha o el Qué hacer 2.0 del pri­mer cuar­to del siglo XXI. Como sue­na. Un tex­to para pala­dear a sor­bos. Bajo la apa­ren­te ame­ni­dad de una exce­len­te escri­tu­ra hay mate­rial para una miría­da de refle­xio­nes; un reco­rri­do pan­óp­ti­co por una his­to­ria inte­gral de los movi­mien­tos socia­les.» (Fer­nan­do Her­nán­dez Sán­chez, his­to­ria­dor, Uni­ver­si­dad Autó­no­ma de Madrid)

«Me ha pare­ci­do muy intere­san­te y, como de cos­tum­bre, muy bien escri­to. Lo mejor, en mi opi­nión, el final: un cres­cen­do que con­clu­ye con unas inte­li­gen­tes pági­nas que espe­ro gene­ren muchas refle­xio­nes; gran colo­fón en for­ma de diá­lo­go con pen­sa­do­res como Marx, Oakeshott, Lan­dauer, Boym y otros.»(Edgar Straeh­le, his­to­ria­dor, Uni­ver­si­tat de Barcelona)

«Yo ya he leí­do La ira azul de Pablo Bata­lla Cue­to, y lo reco­mien­do por varias razo­nes. Estas son solo unas pocas, en con­cre­to siete:

1) Por­que, espe­cial­men­te para quien ha leí­do y dis­fru­tó La vir­tud en la mon­ta­ña y Los nue­vos odres del nacio­na­lis­mo espa­ñol, La ira azul es un libro que tie­ne sen­ti­do pleno como una sín­te­sis del pen­sa­mien­to PBC: es una píl­do­ra con un for­ma­to con­den­sa­do y un géne­ro mes­ti­zo y ori­gi­nal que hace muy ame­na su lectura.

2) Por­que, para quien toda­vía no se ha acer­ca­do a los tex­tos de Bata­lla, este es un buen libro para empe­zar a des­cu­brir las vir­tu­des de Pablo como escri­tor, pero tam­bién su misión auto­im­pues­ta que sus lec­to­res cono­ce­mos, que está pre­sen­te en todos sus libros, sus pre­sen­ta­cio­nes, sus inter­ven­cio­nes en redes y sus tra­duc­cio­nes, y que es más explí­ci­ta en La ira azul que en nin­gún sitio.

3) Por­que las obras de Pablo no solo son rigu­ro­sos y ori­gi­na­les estu­dios (que tam­bién): son sobre todo herra­mien­tas de com­ba­te para una bata­lla cul­tu­ral que él está con­ven­ci­do de que está en mar­cha y de que es impor­tan­te luchar.

4) Por­que los libros de Bata­lla son libros de bata­lla: están pen­sa­dos y escri­tos como manua­les para la acción y el deba­te, pero tam­bién como amu­le­tos. Son un «deten­te bala», una ris­tra de ajos anti­vam­pi­ros que Bata­lla pone al ser­vi­cio de las tro­pas de una izquier­da des­orien­ta­da (unas tro­pas que el autor de La ira azul asu­me como las pro­pias y que está con­ven­ci­do de que tie­nen la razón his­tó­ri­ca de su par­te), a las que aren­ga a la bata­lla sacu­dién­do­les la nos­tal­gia, mar­cán­do­les obje­ti­vos defi­ni­dos y rega­lán­do­les unos argu­men­tos, refle­xio­nes y rela­tos enca­de­na­dos que, en las líneas de sus libros, pare­cen hacer par­te de un sen­ti­do común inapelable.

5) Por­que Bata­lla tie­ne la gran vir­tud de unir una eru­di­ción y mane­jo de fuen­tes (que podrían lle­var su escri­tu­ra hacia un aca­de­mi­cis­mo no apto para todos los públi­cos) con una for­ma de narrar lle­na de emo­ción, com­pro­mi­so y poe­sía, que hace su pro­sa ase­qui­ble y trans­for­ma­do­ra: has­ta los más pesi­mis­tas pue­den sen­tir el alien­to repa­ra­dor que da la con­vic­ción, la ilu­sión, la atro­na­do­ra intui­ción de que el bien va triun­far sobre el mal y de que la igual­dad, la liber­tad y la fra­ter­ni­dad natu­ral­men­te, irre­mi­si­ble­men­te, como la pri­ma­ve­ra, siem­pre encon­tra­rán su camino.

6) Por­que si dice Pablo Bata­lla que las ideo­lo­gías nece­si­tan para pro­pa­gar­se teó­lo­gos, cate­quis­tas y misio­ne­ros, sus obras son arte­fac­tos trian­gu­la­res en las que encon­tra­mos esa tri­ple fun­ción; son expre­sión escri­ta de una Tri­ni­dad en la que Pablo es teó­lo­go cuan­do arma una visión com­ple­ja del mun­do hon­da y argu­men­ta­da; Bata­lla es cate­quis­ta cuan­do da expli­ca­cio­nes ame­nas que hacen inte­li­gi­bles las com­ple­ji­da­des de su teo­lo­gía, y Cue­to es misio­ne­ro cuan­do dis­pa­ra una ris­tra de men­sa­jes sen­ci­llos, efec­ti­vos, que son arse­nal prác­ti­co del agit­prop que cual­quier cau­sa pre­ci­sa, bajan­do a veces a un terreno pan­ta­no­so, unas cloa­cas, en las que se impo­nen la iro­nía, el cinis­mo y el mal­di­to zas­ca, y don­de nues­tro autor tam­bién se mane­ja como nadie.

7) Por­que, aun­que La ira azul es Pablo Bata­lla Cue­to, uno y trino, en esta­do puro, lo que vemos en pri­mer plano es al Bata­lla cate­quis­ta que habla para con­ven­ci­dos, des­creí­dos, cre­yen­tes y gen­te que que­rría creer: una tro­pa apa­ren­te­men­te men­guan­te en reti­ra­da y a la defen­si­va, a la que Bata­lla ata­ca de argu­men­tos, citas y ejem­plos, apa­ren­te­men­te inco­ne­xos en el espa­cio y en el tiem­po, con los que va hilan­do, como hacen los bue­nos narra­do­res, un rela­to cohe­ren­te y que atra­pa a un lec­tor que aca­ba con­ven­ci­do no solo de que nada está per­di­do, sino de la inevi­ta­bi­li­dad de la vic­to­ria en las luchas de nues­tros días.» (David Guar­da­do, filó­lo­go y exper­to en tras­for­ma­ción digital)

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