Tabú. La censura de la muerte en Occidente como generadora de arte y cultura (Ediciones Trea, 2025), del artista y escritor Germán Piqueras, es reseñada por Sergio C. Fanjul en El País. La muerte es un detalle incómodo que espera al final del camino, un suceso que se va dramatizando, individualizando, medicalizando y expulsando a lo largo de la historia occidental, para convertirse en un tabú con la llegada del siglo XX. Un tabú social, pero no cultural, como defiende Germán Piqueras en su reciente libro. Para el autor los consumidores preferimos hablar de la muerte a través de los productos culturales antes que cara a cara, haciendo que la cultura de masas releve a la religión a la hora de mediatizar el límite de la existencia. “La muerte nos entretiene mucho”, dice Piqueras, que analiza la diversa representación de la misma en el mundo de la cultura. Desde temáticas pictóricas a películas, pasando por videojuegos, Germán Piqueras nos muestra no solo las distintas representaciones de la muerte, sino los distintos enfoques a la hora de acercarse a ella. Sea cual sea el enfoque, superficial, violento o introspectivo, preferimos enfrentar nuestra finitud a través de los productos culturales. El tabú de la muerte ha sido desplazado al campo de la cultura, pero, ¿qué hacer para romperlo? Piqueras indica que “No se nos educa en cuanto a la muerte, cómo gestionar el duelo o la idea de que nuestra vida es finita y de que ese fin puede llegar en cualquier momento. Así que, como individuos, tenemos que hablar de ella, y, como creadores, no dejar de trabajar sobre la muerte”. Lo que está claro es que la muerte vende y llama nuestra atención, pero nadie quiere hablar de ella.

















