Con motivo de la presentación en la Casa Árabe de Madrid de su libro Palestina. Historia documentada de 100 años de guerra (Ediciones Trea) el profesor y ensayista Najib Abu Warda ha sido entrevistado por el diario El País. Originario de la ciudad de Yabalia, en el norte de Gaza, Abu Warda dejó su tierra allá por los setenta para estudiar en España, país en el que se licenció y doctoró y en el que ha desarrollado gran parte de su labor docente e investigadora como profesor de Relaciones Internacionales. Su familia, muy conocida en Yabalia, ha perdido a casi medio centenar de miembros a causa de los bombardeos israelíes. Bombardeos que pretenden borrar los 7000 años de historia de Palestina con la misma facilidad con la que bombardean a su población y es que, según Abu Warda «Israel es hoy el único Estado de Oriente Próximo que tiene la bomba nuclear, pero Palestina tiene la potencia de la historia que ninguna bomba nuclear puede desmantelar». Desde hace miles de años Palestina es una nación sólida y permanente; formaba parte de todos los antiguos imperios y su identidad nacional permanece intacta, con o sin Estado. Israel, por su parte, es un Estado artificialmente creado que necesita de generaciones para ser una nación y que desaparecía del mapa si pierde una sola guerra, precisamente por esa falta de identidad nacional; el mantenimiento del statu quo de guerra y paz es por tanto el mejor escenario para cualquier gobierno israelí. El hecho de que Israel defienda que sus raíces, al menos religiosas, estén en Canaán, la tierra prometida que buscaba Moisés y que actualmente se corresponde a los territorios de Israel, Palestina y Jordania «no implica identidad nacional» en palabras de Abu Warda. Preguntado por una posible solución al conflicto el profesor gazatí propone varias posibles salidas: un Estado binacional o trinacional donde judíos, cristianos y musulmanes puedan convivir con igualdad de derechos y obligaciones, un Estado federal o confederal o la solución de los dos Estados de la que se empezó a hablar en la Conferencia de Madrid en 1991, aceptada por Palestina, pero no por Israel, que está anexionando más territorio. La necesidad de un mediador imparcial es imperativa y en este caso «el gran responsable de esto es Naciones Unidas», indica Abu Warda. Como artífice de la resolución 181 de partición de Palestina en dos Estados es su responsabilidad subsanar los errores que haya cometido. En cuanto a la cuestión de Hamás, objetivo de Israel tras más de un año y medio de ofensiva, y la posibilidad de acabar con esta milicia, Abu Warda destaca el papel fundamental de la inteligencia israelí en sus comienzos, en tanto en cuanto buscaba la fragmentación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) a través de un grupo islamista, rechazado además por la mitad de la población de la Franja de Gaza. Una población y una causa, la palestina, víctima de las organizaciones palestinas, los regímenes árabes, el colonialismo europeo, las potencias mundiales y las organizaciones internacionales; un pueblo víctima de todos que «lleva demasiado tiempo buscando su derecho a la autodeterminación, a la libertad de decidir quién es».
Najib Abu Warda es entrevistado en «El País»


















