Políticas amables para revertir el ostracismo

Ediciones Trea - 979-13-87790-04-4 - Alvaro de Diego Gonzalez - Nuria Maria Ríos Sánchez - María Sánchez Martínez

El con­cep­to de «poder blan­do», o soft power, se refie­re a aque­llas polí­ti­cas ama­bles con las que, dese­chan­do la coer­ción o la fuer­za, un país tra­ta de mejo­rar su repu­tación inter­na­cio­nal. Sue­len des­ple­gar­se a par­tir de la cul­tu­ra, valo­res como la demo­cra­cia, los dere­chos huma­nos y la igual­dad de opor­tu­ni­da­des, o el esti­lo de vida. Sin duda, el régi­men de Fran­co empleó deli­be­ra­da y pro­fu­sa­men­te estas accio­nes para rever­tir el ostra­cis­mo que sufría tras la Segun­da Gue­rra Mun­dial. No obs­tan­te, esta cues­tión ape­nas había sido aten­di­da por los inves­ti­ga­do­res. Spain wasn’t so dif­fe­rent. Ima­gen y poder blan­do duran­te el fran­quis­mo, edi­ta­do por Álva­ro de Die­go Gon­zá­lez, Nuria María Ríos Sán­chez y María Sán­chez Mar­tí­nez, abor­da por pri­me­ra vez de for­ma sis­te­má­ti­ca y des­de una amplia pers­pec­ti­va cómo Espa­ña mejo­ró su ima­gen inter­na­cio­nal a par­tir de los años sesen­ta del pasa­do siglo.  Sus auto­res expli­can, entre otras cosas, cómo afec­tó a nues­tro país una cri­sis de legi­ti­mi­dad que aca­bó por acen­tuar la rup­tu­ra gene­ra­cio­nal y la irrup­ción de una pren­sa más plu­ral que tuvo en la revis­ta ¡Hola! un autén­ti­co «esca­pa­ra­te de Espa­ña hacia el mun­do y del mun­do hacia los espa­ño­les». Del «Ni músi­cos, ni tore­ros, ni acto­res» que encon­tró James Ste­wart en el Hotel Ritz en la inme­dia­ta pos­gue­rra a la aper­tu­ra del Hotel Cas­te­lla­na Hil­ton con el obje­ti­vo de hos­pe­dar a los artis­tas de Holly­wood de roda­je, vaca­cio­nes o paso por Espa­ña. En el volu­men tam­bién se tra­tan la dis­rup­ti­va «diplo­ma­cia comer­cial» pro­ta­go­ni­za­da por el minis­tro López-Bra­vo, que inau­gu­ró las rela­cio­nes de un régi­men anti­co­mu­nis­ta con la Chi­na roja; la narra­ti­va popu­lar de un cómic que ver­te­bró como ele­men­to socia­li­za­dor a los espa­ño­les; el lega­do del cine de temá­ti­ca reli­gio­sa del fran­quis­mo; o una nue­va ima­gen de la mar­ca Espa­ña a tra­vés de la gas­tro­no­mía ofre­ci­da en los almuer­zos y cenas ofi­cia­les del Minis­te­rio de Asun­tos Exte­rio­res. Esta pri­me­ra mono­gra­fía dedi­ca­da a ana­li­zar la rela­ción entre fran­quis­mo y «poder blan­do» refle­xio­na ade­más sobre una cues­tión: ¿Dón­de está el lími­te que sepa­ra el deseo for­mal de mejo­rar la repu­tación de un régi­men auto­ri­ta­rio del espí­ri­tu de aper­tu­ra real que ani­ma a una par­te de sus res­pon­sa­bles? En un mun­do com­ple­jo en el que ni siquie­ra las demo­cra­cias están inmu­ni­za­das ante la invo­lu­ción, una máxi­ma sigue sien­do más atrac­ti­va que coer­ci­ti­va: la liber­tad, como la belle­za, empie­za en las for­mas, pero cul­mi­na en el carácter.

Com­par­tir
Noticias relacionadas