Formato: 16 x 22 cm.
Páginas: 192
Año: 2005
ISBN: 978-84-9704-193-5

Poetas, filósofos, gramáticos y bibliotecarios. Origen y naturaleza de la antigua Biblioteca de Alejandría

21,00

Este ensa­yo no es una rese­ña his­tó­ri­ca de la anti­gua Biblio­te­ca de Ale­jan­dría ni aspi­ra a recons­truir des­de un pun­to de vis­ta biblio­te­ca­rio el esta­ble­ci­mien­to fun­da­do por los Pto­lo­meos. La tesis fun­da­men­tal del libro es que las biblio­te­cas en Gre­cia fue­ron una con­se­cuen­cia direc­ta del ejer­ci­cio y la prác­ti­ca de la filo­so­fía. Las biblio­te­cas grie­gas fue­ron fru­to de una len­ta evo­lu­ción en la que los maes­tros de la pala­bra oral fue­ron sus­ti­tui­dos por el tex­to escri­to y fue­ron el lugar en que se pro­du­jo esa escri­tu­ra, pero tam­bién don­de se reali­zó el inten­to por tra­du­cir­la y hacer­la viva.
La Biblio­te­ca de Ale­jan­dría no nació de una feliz ocu­rren­cia de los lági­das, ni tuvo por mode­lo los depó­si­tos orien­ta­les de tabli­llas. Tam­po­co fue fun­da­da para satis­fa­cer los deseos de pres­ti­gio de los monar­cas. Su misión bási­ca, como lugar don­de se «tra­du­cían» tex­tos, se redac­ta­ban otros nue­vos y se selec­cio­na­ban auto­res afi­nes al men­sa­je que se que­ría pro­pa­gar, fue crear e irra­diar el cli­ma polí­ti­co y cul­tu­ral del Hele­nis­mo. La fun­ción de la Biblio­te­ca fue hacer públi­co un men­sa­je que ase­gu­ra­se la com­pren­sión y la par­ti­ci­pa­ción de grie­gos y no grie­gos en esta nue­va reali­dad polí­ti­ca. Allí se orga­ni­zó la cul­tu­ra escri­ta, se recreó su pro­duc­ción y se con­tro­ló y mani­pu­ló la lite­ra­tu­ra grie­ga. La efi­ca­cia del mode­lo biblio­te­ca­rio ale­jan­drino, cul­mi­na­do por la figu­ra de Calí­ma­co de Cire­ne, expli­ca que la biblio­te­ca de los Pto­lo­meos se con­vir­tie­se en el arque­ti­po de las cen­tros biblio­grá­fi­cos que se con­ti­nua­ron eri­gien­do en el mun­do grecorromano.
Aun­que el tra­ba­jo es una adap­ta­ción de la tesis doc­to­ral del autor, se ha pro­cu­ra­do dar al tex­to un esti­lo divul­ga­ti­vo y menos aca­dé­mi­co, pero inten­tan­do no per­der el rigor inte­lec­tual. Espe­cí­fi­ca­men­te, el tra­ta­mien­to de las biblio­te­cas en la Anti­güe­dad y su rela­ción con el pen­sa­mien­to filo­só­fi­co, tema cen­tral del libro, pue­de ser de inte­rés para biblio­te­ca­rios y archi­ve­ros, espe­cia­lis­tas en filo­so­fía, en filo­lo­gía clá­si­ca, en estu­dios clá­si­cos, his­to­ria y en huma­ni­da­des en general.

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