Spain wasn’t so different

Imagen y poder blando durante el franquismo

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«Ni músi­cos, ni tore­ros, ni acto­res». Es cono­ci­da la anéc­do­ta de cómo James Ste­wart sor­teó el veto que en la inme­dia­ta pos­gue­rra esgri­mía el Hotel Ritz para con los miem­bros de la farán­du­la: el actor nor­te­ame­ri­cano mos­tró sus cre­den­cia­les mili­ta­res y obtu­vo una habi­ta­ción en el selec­to esta­ble­ci­mien­to. Pocos años des­pués abría en la capi­tal el Hotel Cas­te­lla­na Hil­ton con el obje­ti­vo de hos­pe­dar a los artis­tas de Holly­wood de roda­je, vaca­cio­nes o paso por Espa­ña. El fran­quis­mo, ais­la­do en la esce­na inter­na­cio­nal por haber sim­pa­ti­za­do con el Eje, tra­ta­ba de mejo­rar su ima­gen exte­rior aco­gien­do espec­ta­cu­la­res super­pro­duc­cio­nes cine­ma­to­grá­fi­cas y apos­tan­do por el boom turístico.

El con­cep­to de «poder blan­do» (soft power) se refie­re a aque­llas polí­ti­cas ama­bles con las que, dese­chan­do la coer­ción o la fuer­za, un país tra­ta de mejo­rar su repu­tación inter­na­cio­nal. Sue­len des­ple­gar­se a par­tir de la cul­tu­ra, valo­res o esti­lo de vida. Sin duda, el régi­men de Fran­co empleó deli­be­ra­da y pro­fu­sa­men­te estas accio­nes para rever­tir el ostra­cis­mo que sufría tras la Segun­da Gue­rra Mun­dial. No obs­tan­te, esta cues­tión ape­nas había sido aten­di­da por los investigadores.

Este libro abor­da por pri­me­ra vez de for­ma sis­te­má­ti­ca y des­de una amplia pers­pec­ti­va cómo Espa­ña mejo­ró su ima­gen inter­na­cio­nal a par­tir de los años sesen­ta del pasa­do siglo. Sus auto­res expli­can, entre otras cosas, cómo afec­tó a nues­tro país una cri­sis de legi­ti­mi­dad que aca­bó por acen­tuar la rup­tu­ra gene­ra­cio­nal y la irrup­ción de una pren­sa más plu­ral que tuvo en la revis­ta ¡Hola! un autén­ti­co «esca­pa­ra­te de Espa­ña hacia el mun­do y del mun­do hacia los españoles».

Tam­bién se tra­tan la dis­rup­ti­va «diplo­ma­cia comer­cial» pro­ta­go­ni­za­da por el minis­tro López-Bra­vo, que inau­gu­ró las rela­cio­nes de un régi­men anti­co­mu­nis­ta con la Chi­na roja; la narra­ti­va popu­lar de un cómic que ver­te­bró como ele­men­to socia­li­za­dor a los espa­ño­les; el lega­do del cine de temá­ti­ca reli­gio­sa del fran­quis­mo; o una nue­va ima­gen de la mar­ca Espa­ña a tra­vés de la gas­tro­no­mía ofre­ci­da en los almuer­zos y cenas ofi­cia­les del Minis­te­rio de Asun­tos Exteriores.

Esta obra refle­xio­na sobre un tema de gran actua­li­dad por­que, en el com­ple­jo mun­do de hoy, algu­nas demo­cra­cias pue­den  «poder blan­do» mien­tras muchas dic­ta­du­ras lo exhi­ben con éxito.

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