Materias:
Páginas: 128
Año: 2015
ISBN: 978–84-9704–878‑1

Colecciones dinámicas. Una guía práctica para la mudanza de bibliotecas y maximización de los espacios

20,00

En esta obra se dis­cu­ten dife­ren­tes téc­ni­cas para mudar colec­cio­nes y biblio­te­cas con el míni­mo mar­gen de error y con­ver­tir lo que podría ser una labor titá­ni­ca y com­pli­ca­da en un ejer­ci­cio sim­ple, orde­na­do, de reor­ga­ni­za­ción e inven­ta­rio y una opor­tu­ni­dad úni­ca para la apre­cia­ción de la colec­ción que se administra.
La orga­ni­za­ción físi­ca de los fon­dos biblio­grá­fi­cos, así como el aco­mo­do del mobi­lia­rio, estan­te­rías y otros obje­tos que con­vi­ven con las colec­cio­nes, a veces, pue­de ser con­fu­so y exte­nuan­te. Por eso, para muchos es ate­rro­ri­zan­te la sim­ple idea de mudar su biblio­te­ca, temien­do espe­cial­men­te el ries­go que la mudan­za sig­ni­fi­ca para la inte­gri­dad y el orden de los libros. Para ellos se pre­sen­ta esta obra como pri­me­ra alter­na­ti­va ante el tras­la­do de colec­cio­nes y para la maxi­mi­za­ción en el uso de los espa­cios de acomodo.
El méto­do que el autor nos pre­sen­ta es lógi­co, sen­ci­llo, fun­cio­nal, y se pro­po­ne por dos razo­nes prin­ci­pa­les: por la fal­ta de obras de refe­ren­cia en espa­ñol rela­cio­na­das con este tema y por haber­se pro­ba­do exi­to­sa­men­te en biblio­te­cas de todo tipo, des­de colec­cio­nes per­so­na­les de ape­nas unos cien­tos de volú­me­nes, has­ta biblio­te­cas aca­dé­mi­cas con millo­nes de volú­me­nes en su fondo.
La obra está escri­ta prin­ci­pal­men­te para biblio­te­ca­rios, pero tam­bién reco­men­da­mos su lec­tu­ra a los arqui­tec­tos, inge­nie­ros, cons­truc­to­res y mudan­ce­ros que inter­ven­gan en la cons­truc­ción y mudan­za de biblio­te­cas. Para ellos ten­drá espe­cial rele­van­cia la apro­xi­ma­ción mate­má­ti­ca que aquí se intro­du­ce para la esti­ma­ción de los espa­cios que alber­guen las colecciones.
Con­fia­mos en que este manual cum­pla su pro­pó­si­to de faci­li­tar el camino a reco­rrer ante la mudan­za de su biblio­te­ca, y esti­mu­le a otros a per­fec­cio­nar las téc­ni­cas, méto­dos y herra­mien­tas que en él se reco­mien­dan. Mas aún, con­fia­mos en que las escue­las de biblio­te­co­no­mía tra­ten este tema en sus aulas.

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