Ediciones Trea - 978-84-19525-02-4 - De re vestiaria - Michel Suarez
Formato: 17 x 24 cm.
Páginas: 504
Año: 2023
ISBN: 978–84-19525–02‑4

«De re vestiaria»

Defensa del saber hacer de los maestros sastres artesanos y el elogio del arte de vestirse para guía y disfrute de elegantes, seguidos de abundantes comentarios críticos sobre su decadencia en la era del narcisismo y las máscaras

30,00

Reem­pla­za­dos en un pri­mer momen­to por máqui­nas y barri­dos pos­te­rior­men­te por orde­na­do­res y robots, pocos con­si­de­ran los ofi­cios arte­sa­nos pro­ce­di­mien­tos supe­rio­res de crea­ción, y son menos aún quie­nes sos­pe­chan que el pen­sa­mien­to manual ten­ga algo que decir sobre el fun­cio­na­mien­to del mun­do. Este tiem­po de quin­ca­lle­ría en serie esta­ba des­ti­na­do a des­de­ñar la minu­cio­si­dad y el rigor arte­sa­nos. La glo­ba­li­za­ción de la ram­plo­ne­ría y la gene­ra­li­za­da que­ren­cia por pro­duc­tos frau­du­len­tos han crea­do una cor­ti­na de humo que encu­bre el bochor­no­so modus ope­ran­di de nues­tra cul­tu­ra. Al pri­vi­le­giar el cuán­to en per­jui­cio del cómo, la dig­ni­dad del tra­ba­jo arte­sa­nal pasa total­men­te des­aper­ci­bi­da para un públi­co indi­fe­ren­te al aura que des­pren­den sus crea­cio­nes. Cega­dos por nues­tro poten­cial tec­no­ló­gi­co para alte­rar los pro­ce­sos de la natu­ra­le­za, no vemos en las habi­li­da­des arte­sa­nas más que res­col­dos de socie­da­des atra­sa­das. Los galo­nes con­ce­di­dos por el tiem­po a los cono­ce­do­res del secre­to de lo bien hecho se han vuel­to com­ple­ta­men­te irre­le­van­tes para con­su­mi­do­res a quie­nes la moda y una cri­sis endé­mi­ca han edu­ca­do los bol­si­llos, pero tam­bién la sen­si­bi­li­dad. La lógi­ca del lucro, enemi­ga de la acti­vi­dad len­ta y afa­no­sa de los arte­sa­nos, ha atri­bui­do a los cada vez más esca­sos sas­tres el papel de pro­vee­do­res de un seg­men­to mar­gi­nal con el cri­te­rio y los medios nece­sa­rios para acu­dir a sus talle­res. Así pues, ape­lar a un ofi­cio en rece­sión per­ma­nen­te sobre el que pesa una ima­gen de encla­ve osten­to­so, engo­la­do y algo extra­va­gan­te para poner al des­nu­do esta civi­li­za­ción de la máqui­na no pare­ce, en prin­ci­pio, muy jui­cio­so. Sin embar­go, más que un des­aho­go nos­tál­gi­co, el estu­dio de la sas­tre­ría y del arte de ves­tir­se cons­ti­tu­ye una exce­len­te palan­ca para remo­ver los cimien­tos de nues­tro mun­do y echar un vis­ta­zo a sus raíces.
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