Colección:
Páginas: 344
Año: 2019
ISBN: 978–84-18932–78‑6

Diseño, seda y flores

30,00

Con moti­vo de la Capi­ta­li­dad Mun­dial del Dise­ño, deten­ta­da por la ciu­dad de Valèn­cia en el año 2022, el Museo de Bellas Artes de Valèn­cia pro­po­ne un via­je a tra­vés de una par­te de sus colec­cio­nes ínti­ma­men­te liga­da al dise­ño pre­in­dus­trial e indus­trial: las flo­res apli­ca­das a teji­dos. Las flo­res, como tema pic­tó­ri­co más o menos desa­rro­lla­do, hun­den sus orí­ge­nes en la con­so­li­da­ción del bode­gón o natu­ra­le­za muer­ta como géne­ro dife­ren­cia­do duran­te el siglo XVII. A par­tir de un cono­ci­mien­to cien­tí­fi­co más pro­fun­do de la natu­ra­le­za, pin­to­res como Van der Hamen popu­la­ri­za­ron el pro­ta­go­nis­mo de las dis­tin­tas espe­cies en la pin­tu­ra de caba­lle­te del Barro­co. En Valèn­cia, y en otras ciu­da­des de gran tra­di­ción tex­til y, en con­cre­to, sede­ra, las flo­res se derra­ma­ron des­de anti­guo por las crea­cio­nes de la flo­re­cien­te indus­tria manu­fac­tu­re­ra a par­tir de la Baja Edad Media, como pue­de apre­ciar­se en la mul­ti­tud de bro­ca­dos y bor­da­dos que pue­blan los nume­ro­sos reta­blos góti­cos que con­ser­va el Museo.

En 1778 se creó en el seno de la Real Aca­de­mia de Bellas Artes de San Car­los de Valèn­cia la Sala de Flo­res y Orna­tos con el obje­to de for­mar una rama espe­cia­li­za­da de pin­to­res que fue­ran capa­ces de sur­tir de dise­ños ori­gi­na­les a la indus­tria sede­ra valen­cia­na para poder hacer­la com­pe­ti­ti­va fren­te a sus homó­lo­gas euro­peas. En 1784 la Sala se con­vir­tió en Escue­la, equi­pa­rán­do­se en ran­go y dota­ción al res­to de sec­cio­nes de la Aca­de­mia y ele­van­do, de esta mane­ra, el esta­tus de sus pro­ta­go­nis­tas. De la labor de genia­les pin­to­res como Beni­to Espi­nós, José Romá o Feli­pe Parra salie­ron fan­tás­ti­cas crea­cio­nes de pin­tu­ra de caba­lle­te en la que las espe­cies flo­ra­les cono­ci­das a tra­vés de la estam­pa o direc­ta­men­te del natu­ral son des­cri­tas con todo deta­lle. De aquí, estos gran­des pin­to­res pasa­ron al papel y el car­tón con el obje­to de tra­du­cir la repre­sen­ta­ción natu­ra­lis­ta de las flo­res con carác­ter tri­di­men­sio­nal a las dos dimen­sio­nes nece­sa­rias para el teji­do. Patro­nes, mues­tras y pues­tas en car­ta pro­por­cio­na­ron así, gra­cias al genio y la des­tre­za de sus dise­ña­do­res artis­tas, una rica pano­plia de mode­los ori­gi­na­les pre­pa­ra­dos para ser tras­la­da­dos a la seda.

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