Ediciones Trea - 978-84-18105-47-0 - El embajador: evolucion en la Edad Media peninsular - Jose Manuel Nieto Soria - Oscar Villarroel Gonzalez
Formato: 17 x 24 cm.
Páginas: 348
Año: 2021
ISBN: 978-84-18105-47-0

El embajador: evolución en la Edad Media peninsular

30,00

La figu­ra del emba­ja­dor ha teni­do, a lo lar­go de la his­to­ria y hoy día, un papel fun­da­men­tal en el desa­rro­llo de las rela­cio­nes inter­na­cio­na­les. La exis­ten­cia de per­so­nas que, dota­das de unos pode­res deter­mi­na­dos, tie­nen enco­men­da­da la repre­sen­ta­ción de una auto­ri­dad o un Esta­do con­cre­to, para desa­rro­llar nego­cia­cio­nes y alcan­zar acuer­dos con otros pode­res o Esta­dos, está en la base del fun­cio­na­mien­to del sis­te­ma de rela­cio­nes bila­te­ra­les y mul­ti­la­te­ra­les. Hoy día sabe­mos que la figu­ra del emba­ja­dor, y con ellos de la diplo­ma­cia, es muy ante­rior a la exis­ten­cia del sis­te­ma inter­na­cio­nal con­tem­po­rá­neo, de las nacio­nes actua­les e, inclu­so, de la exis­ten­cia mis­ma de nacio­nes. A lo lar­go del perio­do medie­val los emba­ja­do­res tuvie­ron un papel fun­da­men­tal a la hora de desa­rro­llar la polí­ti­ca exte­rior de las diver­sas monar­quías que ocu­pa­ban la penín­su­la ibé­ri­ca, con­for­man­do un autén­ti­co sis­te­ma de rela­cio­nes mul­ti­la­te­ra­les. Más allá del deba­te sobre la exis­ten­cia o no de rela­cio­nes inter­na­cio­na­les en la Edad Media, el pre­sen­te tra­ba­jo se ha cen­tra­do en ana­li­zar dis­tin­tas figu­ras de emba­ja­do­res y emba­ja­das en el perio­do que trans­cu­rre entre el siglo XIII y prin­ci­pios del XVI. El obje­ti­vo que se plan­tea es poder pro­fun­di­zar, por medio de los diver­sos estu­dios de caso, en los cam­bios, inno­va­cio­nes, per­ma­nen­cias y heren­cias, la evo­lu­ción, en suma, de la figu­ra del emba­ja­dor en los rei­nos penin­su­la­res en un momen­to en el que las monar­quías iban cons­tru­yen­do sus apa­ra­tos de Esta­do, y en el que la diplo­ma­cia podía tener un papel fun­da­men­tal que lle­va­ría a lo que se ha lla­ma­do la diplo­ma­cia moder­na (sin entrar tam­po­co en el deba­te de si había más o menos cam­bios con res­pec­to a la medieval).

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