Formato: 16 x 22 cm.
Páginas: 224
Año: 2002
ISBN: 84–9704-050–3

El museo virtual

16,0032,00

¿La irrup­ción de los mul­ti­me­dia en los museos es un mero hecho coyun­tu­ral de adap­ta­ción a las nue­vas tec­no­lo­gías o, por el con­tra­rio, aten­ta con­tra la ins­ti­tu­ción en lo más hon­do de su iden­ti­dad? Se visi­ta una pági­na web o se con­sul­ta un CD-ROM igual que se visi­ta el Lou­vre: todo está ahí, si no tan­gi­ble al menos visi­ble, sin pea­nas ni vitri­nas. Nue­va mane­ra de visi­tar y tam­bién nue­vo obje­to, pues la mis­ma acti­vi­dad posi­bi­li­ta otros muchos paseos inter­ac­ti­vos: el pai­sa­je y el tiem­po, el mun­do y sus noti­cias, el rock y el jazz, el shop­ping y la moda, la bol­sa y la por­no­gra­fía, en resu­men, todo lo que pue­da ser ima­gen o que pue­da ser vehi­cu­la­do por la ima­gen, en la más com­ple­ta anarquía.

El museo, des­bor­da­do por el ines­pe­ra­do ejer­ci­cio de sus pro­pias fun­cio­nes fue­ra de su mar­co ins­ti­tu­cio­nal, pare­ce estar cedien­do el sitio a una dis­tri­bu­ción sal­va­je e incon­tro­la­da de las imá­ge­nes, que ya está empe­zan­do a esbo­zar la figu­ra del museo del maña­na. Un museo vir­tual sin el nom­bre ni los edi­fi­cios ni las colec­cio­nes, y con un aba­ni­co de fun­cio­nes cuya efi­ca­cia sor­pren­de y preo­cu­pa aún más por ser inesperada.

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