Ediciones Trea -978-84-18932-30-4 - La conquista de Sevilla y el burgales Ramon Bonifaz - Jose Fernando Gonzalez Romero - Jose Luis Costa Hernandez
Materias: ,
Páginas: 136
Año: 2022
ISBN: 978–84-18932–30‑4

La conquista de Sevilla (1248) y el burgalés Ramón Bonifaz

15,00

La bata­lla de las Navas de Tolo­sa (1212), la con­quis­ta de Sevi­lla (1248) y la gue­rra de Gra­na­da (1482–1489) fue­ron tres vic­to­rias deci­si­vas en el avan­ce cris­tiano en la penín­su­la ibé­ri­ca y la caí­da defi­ni­ti­va de al-Ánda­lus, la cohe­sión de los rei­nos cris­tia­nos fren­te a las ten­den­cias cen­trí­fu­gas y la pos­te­rior onda expan­si­va que con­vir­tió al Pací­fi­co en un océano espa­ñol. La toma de la capi­tal de Anda­lu­cía es mucho más que la con­quis­ta de una ciu­dad: se con­vier­te en un hito de incal­cu­la­bles pro­por­cio­nes para los coe­tá­neos, que adquie­re dimen­sio­nes míti­cas. El cer­co y el ase­dio de Sevi­lla por las tro­pas de Fer­nan­do III el San­to mere­cía una estu­dio dete­ni­do, que tuvie­se en cuen­ta la his­to­ria como fac­tor, pro­ce­sos de fon­do como la expan­sión terri­to­rial de los rei­nos occi­den­ta­les, el enfren­ta­mien­to ideo­ló­gi­co con el islam y la nece­si­dad de refor­za­mien­to de la monar­quía cris­tia­na; la his­to­ria como signo, el nivel de los acon­te­ci­mien­tos, paten­te en las estra­te­gias mili­ta­res, tec­no­lo­gía y ava­ta­res de la bata­lla; y final­men­te la his­to­ria como con­se­cuen­cia, el domi­nio pri­me­ro del Gua­dal­qui­vir, el estre­cho y la pos­te­rior expan­sión oceánica.Otro de los núcleos del pre­sen­te tra­ba­jo con­sis­tió en abor­dar la bio­gra­fía de Ramón Boni­faz, cono­ci­do popu­lar­men­te como el. Su figu­ra pare­ció des­va­ne­cer­se des­pués de su inter­ven­ción al fren­te de la flo­ta real en el des­en­la­ce que lle­vó a la con­quis­ta de Sevi­lla y su per­so­na­li­dad per­ma­ne­ce toda­vía sumi­da en la oscu­ri­dad, alte­ra­da por narra­cio­nes un tan­to idea­li­za­das. La revi­sión de las esca­sas fuen­tes dis­po­ni­bles, el papel de sus bió­gra­fos, sus posi­bles matri­mo­nios, el ori­gen de su rique­za o su pro­ce­den­cia fue­ron otras cues­tio­nes a tra­tar. Final­men­te, un ter­cer con­jun­to de con­te­ni­dos se refie­re a las cas­ca­das genea­ló­gi­cas a las que die­ron lugar sus dis­tin­tos matri­mo­nios, que como la deco­ra­ción de seb­ka con sus rom­bos super­pues­tos y entre­la­za­dos pro­pios de la arqui­tec­tu­ra islá­mi­ca gene­ra­ron una retí­cu­la de lazos de paren­tes­co, cuyos ecos lle­gan inclu­so a nues­tros días. Aun­que el núme­ro de ances­tros en un árbol fami­liar se mul­ti­pli­ca has­ta el infi­ni­to, como los gra­nos de tri­go que se dupli­can en cada una de las casi­llas del aje­drez, solo unas pocas ramas ate­so­ran sus recuer­dos, cada vez más debi­li­ta­dos por el paso del tiempo.Las villas aso­ma­das al Can­tá­bri­co no olvi­da­ron su papel en la ges­ta sevi­lla­na, deci­si­va para la cohe­sión de los rei­nos penin­su­la­res y la pos­te­rior pro­yec­ción uni­ver­sal hacia las Indias. Avi­lés, San­tan­der, Lare­do, San­to­ña y Comi­llas no duda­ron en incor­po­rar a sus escu­dos la Torre del Oro, la cade­na que obs­ta­cu­li­za­ba el cau­ce del Gua­dal­qui­vir y las naos mer­can­tes, que con sus pode­ro­sas proas redon­das y velas impul­sa­das por el vien­to al man­do del bur­ga­lés Ramón Boni­faz logra­ron intro­du­cir­se en el cora­zón mis­mo de la capi­tal andaluza.