La dictadura franquista

Estudios temáticos y perspectivas multidisciplinares

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Cuan­do aca­ban de cum­plir­se 85 años del final de la gue­rra civil que comen­zó con el gol­pe de esta­do de julio de 1936 con­tra la Segun­da Repú­bli­ca y con­clu­yó con la implan­ta­ción de la dic­ta­du­ra fran­quis­ta en Espa­ña, pode­mos con­gra­tu­lar­nos de que este­mos asis­tien­do a los perio­dos más lar­gos de demo­cra­cia y de ausen­cia de gue­rra de los dos siglos que abar­ca lo que cono­ce­mos como Edad Contemporánea.

Exis­te una his­to­rio­gra­fía cien­tí­fi­ca sobre la His­to­ria de Espa­ña en el siglo xx, sus­ten­ta­da a lo lar­go de varias déca­das en for­ma de pro­yec­tos de inves­ti­ga­ción, libros y artícu­los cien­tí­fi­cos. Ade­más, se han cele­bra­do nume­ro­sos con­gre­sos don­de se han deba­ti­do y eva­lua­do los dife­ren­tes estu­dios rea­li­za­dos sobre esta temá­ti­ca, como el XI Encuen­tro sobre inves­ti­ga­cio­nes del fran­quis­mo que tuvo lugar en la ciu­dad de León en los días 16, 17 y 18 de noviem­bre de 2022. Todo ello ha per­mi­ti­do cons­truir un ámbi­to de estu­dio sóli­do no solo sobre la dic­ta­du­ra fran­quis­ta, sino tam­bién sobre los perio­dos ante­rio­res y pos­te­rio­res; es decir, la Segun­da Repú­bli­ca, la gue­rra civil y la tran­si­ción a la democracia.

Es un con­sen­so amplia­men­te acep­ta­do en la his­to­rio­gra­fía espa­ño­la e inter­na­cio­nal que la Repú­bli­ca fue la pri­me­ra for­ma demo­crá­ti­ca de gobierno en la Espa­ña del siglo xx, homo­lo­ga­ble al res­to de demo­cra­cias exis­ten­tes en ese mis­mo momen­to, con alter­nan­cia polí­ti­ca, elec­cio­nes libres y un amplio catá­lo­go de liber­ta­des y dere­chos ciu­da­da­nos. Del mis­mo modo que el fran­quis­mo fue una dic­ta­du­ra; tal y como que­da expre­sa­do cuan­do se uti­li­za el con­cep­to «dic­ta­du­ra fran­quis­ta», sien­do la ausen­cia de liber­ta­des y la vio­len­cia polí­ti­ca carac­te­rís­ti­cas defi­ni­to­rias de ese periodo.

La dic­ta­du­ra fran­quis­ta pasó por dife­ren­tes eta­pas a lo lar­go de sus cua­tro déca­das de vida, con diver­sas carac­te­rís­ti­cas des­de el pun­to de vis­ta polí­ti­co, eco­nó­mi­co y social; pero si hubo un ele­men­to que per­ma­ne­ció duran­te toda su vigen­cia fue la repre­sión. Sin ella, es difí­cil com­pren­der la per­vi­ven­cia del régi­men y su con­so­li­da­ción duran­te tan­tos años y en tan diver­sos con­tex­tos internacionales.

El fran­quis­mo se implan­tó en la socie­dad por medio de la vio­len­cia, que se mani­fes­tó median­te un con­jun­to de accio­nes diri­gi­das a cas­ti­gar a quie­nes se habían opues­to a la suble­va­ción mili­tar de julio de 1936 o a los que pudie­ran hacer­lo con­tra la dic­ta­du­ra. Para ello, se creó un con­jun­to de leyes entre las que des­ta­can la Ley de Res­pon­sa­bi­li­da­des Polí­ti­cas del 9 de febre­ro de 1939, la de Repre­sión de la Maso­ne­ría y el Comu­nis­mo de 1 de mar­zo de 1940, la de Segu­ri­dad del Esta­do de 29 de mar­zo de 1941, el Decre­to-Ley de Ban­di­da­je y Terro­ris­mo del 18 de abril de 1947, la Ley de Vagos y Malean­tes de 1954 y la Ley de Orden Públi­co de 1959. Ade­más, en diciem­bre de 1963, se creó el Tri­bu­nal de Orden Públi­co (TOP), que sobre­vi­vió al falle­ci­mien­to del dic­ta­dor y no fue disuel­to has­ta 1977, en ple­na tran­si­ción a la democracia.

El apa­ra­to repre­si­vo de la dic­ta­du­ra siguió fun­cio­nan­do con todos sus ins­tru­men­tos en los últi­mos años del régi­men; así, tres meses antes de la muer­te de Fran­co, en agos­to de 1975, se había pues­to en mar­cha una nue­va Ley Anti­te­rro­ris­ta que res­ta­ble­cía los con­se­jos de gue­rra suma­rí­si­mos, cuya apli­ca­ción se tra­du­jo en las últi­mas eje­cu­cio­nes de la dic­ta­du­ra lle­va­das a cabo el 27 de sep­tiem­bre de ese mis­mo año.

Fue­ron cua­ren­ta años de dura repre­sión, en los que el terror ins­ti­tu­cio­na­li­za­do y la vio­len­cia bajo dife­ren­tes for­mas (per­se­cu­cio­nes, deten­cio­nes, fusi­la­mien­tos, cár­ce­les y cam­pos de con­cen­tra­ción, tor­tu­ra, ham­bre, exi­lio…), el con­trol social, la degra­da­ción y la humi­lla­ción de los ven­ci­dos; no solo aña­die­ron más sufri­mien­to, sino que abrie­ron, aún más, las pro­fun­das heri­das psi­co­ló­gi­cas here­da­das de la gue­rra, al tiem­po que impe­dían la más míni­ma posi­bi­li­dad de curar­las. La vio­len­cia polí­ti­ca prac­ti­ca­da por el fran­quis­mo es un hecho cien­tí­fi­co y se ha inves­ti­ga­do duran­te décadas.

El fran­quis­mo ter­mi­nó hace casi 50 años, pero su memo­ria toda­vía se hace pre­sen­te hoy en día en el espa­cio públi­co. La dic­ta­du­ra fran­quis­ta creó muchos mitos res­pec­to a su pro­pia his­to­ria y estos no solo se impu­sie­ron en la socie­dad espa­ño­la duran­te la vigen­cia del régi­men, sino que tam­bién fue­ron asu­mi­dos por par­te de los espa­ño­les duran­te la demo­cra­cia y, en no pocas oca­sio­nes, tra­tan hoy de reac­tua­li­zar­se y difun­dir­se. Olvi­dar la his­to­ria de un país es nega­ti­vo, pero ter­gi­ver­sar­la es toda­vía peor.

Hay quien bus­ca simi­li­tu­des entre la situa­ción actual y la vivi­da en los años trein­ta, esta com­pa­ra­ción refle­ja un des­co­no­ci­mien­to de la his­to­ria. Así, se hace cada vez más nece­sa­rio el papel de los his­to­ria­do­res en la socie­dad que, en el ejer­ci­cio de su pro­fe­sión, rea­li­zan un aná­li­sis crí­ti­co de las fuen­tes his­to­rio­grá­fi­cas. En par­ti­cu­lar, hay que sus­ci­tar la aten­ción de las gene­ra­cio­nes que nacie­ron cuan­do la dic­ta­du­ra moría y de las naci­das en ple­na demo­cra­cia, tan expues­tas a la des­me­mo­ria y a las fake news.

El his­to­ria­dor tie­ne la res­pon­sa­bi­li­dad de tras­la­dar el cono­ci­mien­to cien­tí­fi­co a la socie­dad, pues esta­mos hablan­do de cien­cia, de cien­cia social y, al igual que a otras dis­ci­pli­nas cien­tí­fi­cas, a la his­to­ria se le debe tener el mis­mo res­pe­to y con­si­de­ra­ción. Escri­bir his­to­ria no solo es un pro­ce­so per­ma­nen­te de inte­rro­ga­ción del pasa­do, sino tam­bién un ejer­ci­cio colec­ti­vo, en el que las recons­truc­cio­nes his­tó­ri­cas se depu­ran mer­ced a una correc­ta meto­do­lo­gía, al acce­so a las fuen­tes y a la dis­cu­sión entre historiadores.

Una de las mayo­res uti­li­da­des de la His­to­ria es que ayu­da a com­pren­der las carac­te­rís­ti­cas del pre­sen­te y, aun­que toda es impor­tan­te en este aspec­to, no cabe duda de que la más recien­te lo con­di­cio­na en mayor medi­da. La His­to­ria se sus­ten­ta sobre la inves­ti­ga­ción rigu­ro­sa y esta es la mejor de las armas para com­ba­tir la manipulación.

El enfo­que de este libro des­de una pers­pec­ti­va mul­ti­dis­ci­pli­nar y abar­can­do diver­sos estu­dios temá­ti­cos sobre la dic­ta­du­ra fran­quis­ta, quie­re con­tri­buir a la divul­ga­ción del cono­ci­mien­to cien­tí­fi­co sobre nues­tro pasa­do más reciente.

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