Colección:
Páginas: 144
Año: 2011
ISBN: 978–84-9704–577‑3

La luz de Jovellanos. «Antología»

10,00

Decía Azo­rín en Los clá­si­cos que «no exis­te más regla fun­da­men­tal para juz­gar el pasa­do que la de exa­mi­nar si está de acuer­do con nues­tra mane­ra de ver y de sen­tir la reali­dad; en el gra­do en que lo esté o no lo esté, en ese mis­mo gra­do esta­rá vivo o muer­to». El bicen­te­na­rio de la muer­te de Jove­lla­nos, que se cum­ple este año 2011, bien pue­de ser moti­vo para la relec­tu­ra de una obra que, vis­ta en su con­jun­to, supo­ne el prin­ci­pal lega­do de la Ilus­tra­ción espa­ño­la. Por ello se pro­po­ne esta selec­ción, cuyos ejes temá­ti­cos per­mi­ten adver­tir la per­du­ra­ción del pen­sa­mien­to de aquel a quien Marx lla­ma­ba «ami­go del pue­blo», y de quien Vale­ra decía que, al mar­gen de Cer­van­tes, es autor de la «mejor pro­sa cas­te­lla­na». De su pen­sa­mien­to pue­de decir­se lo que Tzve­tan Todo­rov, pre­mio Prín­ci­pe de Astu­rias, decía de la Ilus­tra­ción: «La Ilus­tra­ción for­ma par­te del pasa­do (ya hemos teni­do un siglo ilus­tra­do), pero no pue­de «pasar», por­que lo que ha aca­ba­do desig­nan­do ya no es una doc­tri­na his­tó­ri­ca­men­te situa­da, sino una acti­tud ante el mun­do». Cier­ta­men­te, pocos pro­yec­tos de Jove­lla­nos tuvie­ron cul­mi­na­ción efec­ti­va o dura­de­ra, pues las refor­mas ilus­tra­das exi­gen rit­mos amplios que fácil­men­te se ven trun­ca­dos; pero el pen­sa­mien­to vol­ca­do en tex­tos como los aquí reco­gi­dos en for­ma de anto­lo­gía temá­ti­ca nutre las refor­mas del siglo siguien­te y con­for­ma un lega­do, lo que José Anto­nio Mara­vall lla­ma­ba «la heren­cia ideo­ló­gi­ca de la Ilustración».

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