Ediciones Trea - 978-84-17140-43-4 - La reina Urraca I - Ángel G Gordo Molina - Diego Melo Carrasco
Formato: 15 x 21 cm.
Páginas: 176
Año: 2018
ISBN: 978–84-17140–43‑4

La reina Urraca I (1109–1126). La práctica del concepto de «imperium legionense» en la primera mitad del siglo XII

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    Esta obra nos obli­ga a retro­ce­der en el tiem­po nue­ve siglos y a colo­car­nos ante situa­cio­nes total­men­te extra­or­di­na­rias, pero con reper­cu­sio­nes que nos resul­tan mucho más pró­xi­mas de lo que podía­mos ima­gi­nar­nos en prin­ci­pio. Ofre­ce un rela­to vital que tras­cien­de las cir­cuns­tan­cias per­so­na­les de la rei­na Urra­ca I (León, 1081- Sal­da­ña, 1126) para ana­li­zar la fija­ción y defi­ni­ción de con­cep­tos rele­van­tes, en torno a los cua­les toda­vía se desa­rro­llan deba­tes impor­tan­tes para la cul­tu­ra occi­den­tal. Su bio­gra­fía resul­ta extra­or­di­na­ria sobre todo des­de el momen­to en que here­dó el trono tras el falle­ci­mien­to de su padre, Alfon­so VI, el año 1109; era una mujer joven, pero viu­da (aun­que casa­da pos­te­rior­men­te con Alfon­so I el Bata­lla­dor, el enla­ce fue anu­la­do por los pre­la­dos reu­ni­dos en el Con­ci­lio de Palen­cia del año 1114) y con un hijo. Que una mujer here­da­ra un rei­no resul­ta­ba una cir­cuns­tan­cia excep­cio­nal para esa épo­ca. Pero este libro no sólo con­tie­ne un rela­to vital muy intere­san­te por la can­ti­dad y varie­dad de los acto­res, apa­sio­nan­te tam­bién por los intere­ses que se dilu­ci­da­ban; por deba­jo de todos esos acon­te­ci­mien­tos, se pue­de adver­tir el desa­rro­llo de estruc­tu­ras de gran cala­do y dura­ción tan­to de tipo civil como eclesiástico.
    Fue con habi­li­dad diplo­má­ti­ca, sen­ti­do de la estra­te­gia y con una inte­li­gen­cia que pare­ce supe­rior a la de alguno de los pode­ro­sos líde­res coe­tá­neos con lo que Urra­ca logró algo que debió sor­pren­der a muchos de sus con­tem­po­rá­neos: con­so­li­dar­se en el trono, man­te­ner la auc­to­ri­tas que tan­tos que­rían negar­le y trans­mi­tir el trono a su hijo Alfon­so VII, des­pués de nume­ro­sos con­flic­tos y ava­ta­res, con el Impe­rium que había here­da­do de su padre. Al aná­li­sis de la con­so­li­da­ción de este con­cep­to, una tarea fun­da­men­tal en el rei­na­do de Urra­ca I, dedi­can los auto­res una par­te fun­da­men­tal de su esfuerzo.

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