Colección:
Formato: 14 x 21.5 cm.
Páginas: 344
Año: 2019
ISBN: 978-84-17987-39-8

La virtud en la montaña. Vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista

24,00

En el día de hoy, cau­ti­vo y des­ar­ma­do el ejér­ci­to huma­nis­ta, las tro­pas uti­li­ta­rias alcan­zan sus últi­mos obje­ti­vos mili­ta­res. Mar­ga­ret That­cher gana bata­llas des­pués de muer­ta y cada vez suce­de menos, como que­ría Mon­taig­ne, que sea el gozar, y no el poseer, lo que nos hace feli­ces. Todo lo mal­ba­ra­ta esa apo­teo­sis, y tam­bién se está apo­de­ran­do de la prác­ti­ca del alpi­nis­mo. En la actua­li­dad, ocu­rre por ejem­plo que al mis­mo tiem­po que los clu­bes de mon­ta­ña men­guan en afi­lia­ción, ven incre­men­tar­se dra­má­ti­ca­men­te la media de edad de sus miem­bros y deses­pe­ran por atraer savia joven que garan­ti­ce su super­vi­ven­cia, esos mis­mos jóve­nes aba­rro­tan mara­to­nes de mon­ta­ña que, con fre­cuen­cia, reci­ben varios miles de soli­ci­tu­des para ape­nas unas dece­nas o cien­tos de pla­zas. Los run­ners se han ido adue­ñan­do de los cami­nos y de los gran­des espa­cios natu­ra­les: de com­pe­tir se tra­ta estos días; de no dejar de hacer­lo en nin­gún momen­to; de inclu­so el ocio con­ver­tir en negocio.

Es con­tra ese that­che­ris­mo alpi­nis­ta que se yer­gue este ensa­yo y en defen­sa de un mon­ta­ñis­mo len­to, por­que en la este­la del mani­fies­to Slow moun­tain de Juan­jo Gar­bi­zu, hace suya la con­vic­ción de que nada bueno se ha con­se­gui­do jamás depri­sa y corrien­do, de que sólo en el cam­po semán­ti­co de la pacien­cia se alcan­za la excel­si­tud huma­nís­ti­ca y de que la velo­ci­dad arrui­na e idio­ti­za. Ilus­tra­do tam­bién, por­que no lo es este alpi­nis­mo apre­su­ra­do que bus­can­do el apa­ga­mien­to de los sen­ti­dos renun­cia al apren­di­za­je que a tra­vés de ellos se obtie­ne; que no bus­ca cono­cer, sino que lo conoz­can; que no se atre­ve a saber, por­que no se atre­ve a dete­ner­se ni a renun­ciar a los lau­re­les equí­vo­cos del éxi­to depor­ti­vo. Y anti­ca­pi­ta­lis­ta ade­más, por­que sólo tal pue­de ser el ejer­ci­cio total, sin­ce­ro, de estos prin­ci­pios que coli­sio­nan incon­ce­si­va­men­te con los que ani­man y sos­tie­nen la tira­nía del capital.

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