Páginas: 112
Año: 2007
ISBN: 978–84-9704–345‑8

Prisciliano y el priscilianismo. Historiografía y realidad

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    ¿Pue­de decir­se toda­vía algo nue­vo sobre Pris­ci­liano y el pris­ci­lia­nis­mo? Todos los espe­cia­lis­tas de his­to­ria anti­gua, con­cre­ta­men­te los que se ocu­pan de la tar­do­rro­ma­ni­dad, han teni­do la nece­si­dad de enfren­tar­se con la per­so­na y la obra de este líder, que fue capaz de pro­mo­ver un pode­ro­so movi­mien­to de segui­do­res de natu­ra­le­za inter­cla­sis­ta en el que se entre­cru­za­ban obje­ti­vos de diver­sa índo­le (reli­gio­sos, socia­les y polí­ti­cos). Las valo­ra­cio­nes gene­ra­les de muchos de ellos son dife­ren­tes cuan­do se acer­can a esta atra­yen­te per­so­na­li­dad, que mue­re víc­ti­ma de un tri­bu­nal impe­rial del usur­pa­dor Máxi­mo en Tré­ve­ris (385): una muer­te con­ver­ti­da en «mar­ti­rio» para devo­tos y segui­do­res, com­pro­me­ti­dos des­de enton­ces con mayor fir­me­za en la difu­sión de sus doc­tri­nas y su esti­lo de vida riguroso.
    Este tra­ba­jo par­te de una lec­tu­ra direc­ta y per­so­nal de las fuen­tes, para inter­pre­tar­las en el con­tex­to de la socie­dad tar­doim­pe­rial en vías de pro­fun­das trans­for­ma­cio­nes, que apo­ya­ba ya a la Gran Igle­sia, la «Igle­sia de cris­tian­dad»: la triun­fan­te de la épo­ca cons­tan­ti­nia­na, que cho­ca­ba fron­tal­men­te con los supues­tos y las prác­ti­cas aus­te­ras de una reli­gio­si­dad cris­tia­na enten­di­da en cla­ve evan­gé­li­ca y pau­li­na, y difí­cil­men­te homo­lo­ga­ble por la pode­ro­sa jerar­quía de los siglos IV y V.
    El autor, espe­cia­lis­ta en his­to­ria de la Igle­sia, pre­ten­de des­ta­car la pro­fun­da con­tra­dic­ción de un refor­mis­mo más o menos radi­cal con la dis­ci­pli­na y el orden ecle­siás­ti­co esta­ble­ci­dos y bien defen­di­dos por los pode­res polí­ti­cos. Y tra­ta de hacer ver al lec­tor que seme­jan­te anti­no­mia es muy habi­tual en toda la his­to­ria de la Igle­sia, des­de los pri­me­ros siglos has­ta los tiem­pos actua­les, en los que siguen sien­do fre­cuen­tes los des­en­cuen­tros entre la auto­ri­dad jerár­qui­ca y no pocos teó­lo­gos crí­ti­cos y cier­tos movi­mien­tos popu­la­res sur­gi­dos den­tro de la pro­pia Iglesia.

    «El pris­ci­lia­nis­mo, con Pris­ci­liano a la cabe­za, vuel­ve a ser un asun­to que deman­da toda­vía lec­tu­ras moder­nas que sir­van para enten­der mejor lo que está suce­dien­do en los tiem­pos pre­sen­tes y para com­pren­der con mayor cla­ri­dad invo­lu­cio­nes y rigo­ris­mos pro­ve­nien­tes de las estruc­tu­ras jerárquicas.»

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