Repensar la historia en la edad incógnita

Ediciones Trea - 979-13-88179-31-0 - En el presente hay dragones - Fernando Hernandez Sanchez

Hic sunt dra­co­nes. Con esta fra­se, tra­du­ci­da al espa­ñol como «Aquí hay dra­go­nes» los car­tó­gra­fos medie­va­les y rena­cen­tis­tas seña­la­ban aque­llos terri­to­rios inex­plo­ra­dos o peli­gro­sos en los con­fi­nes del mun­do cono­ci­do. Hoy en día, tene­mos la cer­te­za de que los dra­go­nes no exis­ten y cono­ce­mos el mun­do, geo­grá­fi­ca­men­te hablan­do al menos, pero no por ello han deja­do de exis­tir terri­to­rios peli­gro­sos o inex­plo­ra­dos. Tras la caí­da del Muro de Ber­lín en 1989 y el pos­te­rior colap­so de la URSS en 1991 se ponía fin a la «gue­rra que no fue gue­rra», la Gue­rra Fría. Unos acon­te­ci­mien­tos que, al menos duran­te un tiem­po, se creía que darían paso a una nue­va era. Sin embar­go, y duran­te las casi tres déca­das siguien­tes, el mun­do se estan­có en lo que se podría lla­mar la «con­tem­po­ra­nei­dad tar­día»: un nue­vo repar­to de car­tas, pero la mis­ma par­ti­da, con los gana­do­res y los per­de­do­res de siem­pre. La acción com­bi­na­da de la Gran Depre­sión 2.0 del 2008 y la pan­de­mia de 2019–2020 pul­ve­ri­zó todo aque­llo que pare­cía que iba a ir a mejor a comien­zos de la déca­da de los noven­ta del siglo pasa­do. La pan­de­mia, con su carác­ter de expe­rien­cia glo­bal y total, fue, sin duda, nues­tra heca­tom­be, nues­tro esta­do de excep­ción, nues­tra pos­gue­rra y la memo­ria trau­má­ti­ca de la que todos los coe­tá­neos tie­nen viven­cia. El 2020 cons­ti­tu­ye así el ver­da­de­ro umbral de una nue­va era. En esta nue­va era, no obs­tan­te, se tie­ne la sen­sa­ción de que la his­to­ria ha deja­do de avan­zar; la his­to­ria, aho­ra, se rumia. El retorno a tiem­pos de con­ni­ven­cia con los tota­li­ta­ris­mos, de colo­nia­lis­mo ana­cró­ni­co y ais­la­cio­nis­mo agre­si­va­men­te expec­tan­te, de des­con­fian­za en el cono­ci­mien­to exper­to y oscu­ran­tis­mo, de cen­su­ra inqui­si­to­rial, que­ma de libros y sofo­ca­mien­to de la liber­tad de pen­sa­mien­to se per­ci­be aho­ra como una ten­den­cia gene­ral. No hay una sola idea en el hori­zon­te, bien sea auto­ri­ta­ris­mo, racis­mo, colo­nia­lis­mo o geno­ci­dio, que no sea una regur­gi­ta­ción de otros tiem­pos, como si el pre­sen­te se movie­ra en una cin­ta de Moe­bius. Un eterno y deses­pe­ran­te retorno que que­da plas­ma­do en las pági­nas del ensa­yo En el pre­sen­te hay dra­go­nes: repen­sar la his­to­ria en la edad incóg­ni­ta (Edi­cio­nes Trea, 2026), de Fer­nan­do Her­nán­dez Sán­chez. El autor des­ta­ca que, para cono­cer las cla­ves de lo que ocu­rre sería pre­ci­so ape­lar a la capa­ci­dad ana­lí­ti­ca y al enten­di­mien­to del pre­sen­te. No obs­tan­te, al cono­ci­mien­to super­fi­cial, cuan­do no mera­men­te inexis­ten­te, del pasa­do recien­te de la socie­dad que inter­pe­la a la ciu­da­da­nía se le suma el impac­to de los cana­les de des­in­for­ma­ción, la exal­ta­ción del indi­vi­dua­lis­mo y la pul­sión reac­cio­na­ria. Nos aden­tra­mos así en la edad incóg­ni­ta, una nue­va divi­sión del tiem­po, con un pre­sen­te incom­pren­si­ble, un futu­ro des­aso­se­gan­te y nue­vos mapas con espa­cios en blan­co que rezan: Hic sunt dracones.

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